· El poder, descansa siempre en el número de individuos que entregan el derecho a que otros lo ejerzan
· La violencia, es los instrumentos que se utilizan para aplicarla.
En el momento que los individuos que componen la sociedad ya no se sienten representados ni unidos al poder político, este se desintegra. De todo esto salen dos principios básicos:
1. Ninguna forma de gobierno, puede hacer depender su poder del ejercicio de la violencia.
2. Cualquier uso de la fuerza llevado a cabo por el poder político debe perseguir la defensa de las leyes, la libertad y la seguridad de los ciudadanos.
"La violencia ejercida por un Estado bajo estas directrices se entiende como legitima. La legitimidad, es el reconocimiento y la aceptación de que el poder político puede actuar de forma violenta en nombre de la comunidad solo en determinadas condiciones y sujetos a diferentes formas de control."
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